“Camino” de Javier Fesser

No consigo comprender como un arte como el cine en España tiene una academia tan nefasta, tan politizada y tan poco comprometida con la calidad. Año tras año veo circular distintas películas por estos premios, muchas de ellas pagadas por nosotros, con nuestros impuestos. Películas de peor y mejor calidad, de mayor o menor contenido en su mensaje, con más gracia o menos, pero lo de este año ha sido canallesco, una verdadera tomadura de pelo. “Camino” de Javier Fesser se alza como ganadora, por delante de “Los girasoles ciegos” de Jose Luis Cuerda, “Los crímenes de Oxford” de Álex de la Iglesia y “Solo quiero caminar” de Agustin Diaz Yanes. Cualquiera de las anteriores obras supera a “Camino”, tanto en guión como en respeto al espectador.camino
Camino es el nombre de una niña de once años que padeció una muerte por tumor cerebral siendo ejemplar su paciencia con el sufrimiento del dolor y al pertenecer a una comunidad cristiana, todo “Camino” es una falta de respeto al espectador, manipulándolo constantemente y contando una historia sólo con los trazos que a este pintor de brocha gorda le interesan. Se ridiculiza de una manera soez el pensamiento cristiano, optando por ofrecer su parte más oscurantista. Fesser caricaturiza a los personajes para su propio interés, muestra a un padre, no muy partícipe de la Iglesia, que apenas habla ni se queja durante el film. Una madre obsesionada por la religión, sin apenas mostrar amor por su hija y sólo hablando de Dios, para que de este modo el espectador rechace el pensamiento religioso y por si fuera poco se aprovecha de todo este montaje artificial para generar la lágrima fácil mediante sucesos que mejor no desvelar, pero que sucumben un insulto a la inteligencia de cualquiera que vea la obra.

El señor Fesser cree que somos tontos, ha sabido manipular la historia basada en hechos reales para su propio beneficio, considerándonos estúpidos y ajenos a cualquier reflexión. La hermana de Camino parece ser como el padre, un personaje plano, sin elección, que decide ser monja o algo por el estilo incitada por la madre, hecho que no se narra bien para generar más confusión y animadversión a la religión. Por Dios o por Tutatis, J. Fesser no nos insultes así. Si hablamos del resto de personajes que aparecen en este film, hasta las enfermeras, médicos o compañeros del colegio de Camino están ridicularizados y les sucumbe la estupidez supina, la falta de tacto y la carencia de amor. Las enfermeras parecen marujas de mercado y a los médicos se les nota que no son médicos, o son tan ineptos que no saben ni hacer una punción cervical o pronunciar bien “port-a-cath”.Parece ser que solo Camino da amor y Dios, claro, aunque el amor de este último se muestra de manera sarcástica. Fesser iguala a Mr. Peebles (un personaje fantástico de un cuento que lee Camino) con Dios, sin hacerlo explícitamente pero dotándole con las mismas palabras de omnisciencia. Si esto no es manipulación… Hasta familiares en la vida real de Camino se han quejado de la manipulación del guión y de como se cuentan cosas que han sido falsas a lo que Fesser responde que ha mezclado situaciones de otras niñas que también murieron. Y ya está, el tio se queda tan ancho, aunque muestre en pantalla que está basada en este caso y no en otros.

Si dejamos de hablar del guión tan maltrecho, perjudicial e irrespetuoso para fijarnos en los aspectos técnicos del film, el señor Fesser no consigue nada nuevo ni relevante, no se ultilizan planos que ayuden a sentir el dolor o el amor. La banda sonora no destaca en ningún momento. La edición no está mal, aunque tampoco tiene mayor relevancia o fuerza. En definitiva, estamos ante un film que considera al espectador una masa de pan informe que sólo sabe llorar, pero Fesser no es tonto sabe que no importa lo que moleste o lo que falte al respeto, importa su mensaje progre falso y el número de lágrimas que lanza el que la ve, como ya pasara con “Mar Adentro”. Y ahí lo tenemos con sus premios, un tipo que no sabe hacer cine ni conectar con el público por mucho que ponga cara de madurito interesante. El creador de “El milagro de P. Tinto” y “Mortadelo y Filemón” intenta hacer un drama dando su opinión sobre las cosas (para eso existe la libre expresión) sin importar la falta de respeto al sentido común. Aún así nuestra queridísima Academia lo premia, si es que nos merecemos todo lo que nos pasa.
Recomendable su visionado para ver la tendencia de nuestro querídisimo cine, el mismo por el que tantos nos lloran para que vayamos a verlos, que me esperen, pero que lo hagan sentados. Ahora lanzo yo una pregunta, ¿cómo podría decirle a los que subvencionan films con mi dinero que lo inviertan en otra cosa o en otro producto más plural? Así va el cine en nuestro querida piel de toro.
Lo mejor: las interpretaciones (aunque los padres parecen un poco mayores).
Lo peor: el resto.