The woman of the year

Cuando murió Katherine Hepburn murió un periodo, lo dijo uno de los titulares “El Hollywood de la época dorada ha muerto”. Creo que la última película que hizo, cuyo título no quiero acordarme, es aquella en la que salía con Warren Batty y Annette Benning, se le veía viejecita, pero todavía vital. catering hearburg 2  Los últimos años de su vida los pasó encerrada en una mansión familiar todo el día mirando por las ventanas: “No tengas pena por mi”, le decía a su asistenta, “pronto me reuniré con Spencer”. Pronto me reuniré con Spencer…Durante toda su vida Katherine Hepburn fue una persona libre: tuvo los amantes que le dio la gana y de todo tipo, desde John Ford hasta el pirado de Howard Hughes, a todos los supo más o menos manejar y nunca tuvo que dar cuentas de su vida ni someterse a nadie, ella siempre decidió su destino. Solamente creía en el matrimonio si había amistad….y efectivamente se casó una vez, con uno de sus mejores amigos, un tal Luddy, pero la cosa no prosperó. El desengaño la convenció para no volver a casarse jamás. Solo una vez bajo la guardia y se sometió por completo.
Nadie sabía muy bien porque bebía Spencer Tracy. Parecía que a un tipo rudo y de origen irlandés no le pegaba mucho eso de la interpretación y si lo de ponerse hasta los ojos. Tracy tuvo una hija con problemas y se echaba la culpa así mismo, para algunos esa era la razón por la que se daba al alcohol, otras versiones dicen que se exigía mucho como actor y nunca se creía lo suficientemente bueno y esa frustración le hacía beber.spenser trasy La verdad es que todo el mundo se ponía morado en aquella época y el alcoholismo se convirtió en un serio problema dentro de los estudios. Actores como Clark Gable ,James Cagney, Charles Boyer o John Barrimore ,por citar algunos, se ponían tibios. Y es que nunca cuesta mucho encontrar un puñado de razones para beber si se quiere, para Tracy, quizás fuera un conjunto de todo lo que le hizo ser un alcohólico toda su vida. Esa y otras ocupaciones (era muy asiduo a los burdeles, sobre todo cuando por contrato le impidieron beber: a veces a quien le quitas un hábito lo cambia por otro) no le impedía ser un buen profesional hasta cierto punto, podía llegar a perder días de trabajo, pero nunca llegaba borracho al plató y siempre con el papel aprendido y el personaje estudiado a conciencia cosa que hizo de él uno de los mejores actores de cine de toda la historia. Pero fue con los dos el hombre problemático y el gran actor con quien se encontró Katherine Hepburn.
Cuando alguien creativo es un alcohólico, sigue una especie de proceso, un ritual, todos los días, empieza bebiendo por la mañana, comen ,siguen bebiendo, y se las apañan durante todo el día para que no se les note, y luego llega un momento en que el puntillo que da el alcohol junto con la creatividad puede dar lugar a buenas situaciones, el problema es que se sigue bebiendo, y surge el lado oscuro de la persona, entonces lo mejor es ponerse lejos de su radio de acción. Hace poco lo dijo Nuria Espert respecto de un dramaturgo que fue amigo suyo toda la vida, cuando surgía el monstruo que tenía dentro ella procuraba no estar allí. Pues lo mismo pasaba con Spencer Tracy y Katherine Hepburn ,pero ella se quedaba hasta el final.
Después de rodar Historias de Filadelfia, la actriz le pegó un corte de manga a ese que dijo que era veneno para la taquilla, los estudios se pusieron a sus pies. Así que como pudo elegir director, impuso al que por entonces era su amante, George Steven, futuro director de Gigante ,pero lo más importante es que pudo escoger la historia, o sea el guión, y no se lo pensó dos veces, se decantó por un argumento que había sido escrito a su medida. Durante el verano de 1941 Garson Kanin había escrito una historia llamada The Thing about women inspirado en Dorothy Thomson, la primera gran periodista americana, muy admirada sobre todo por el repaso que le pegaba desde su columna a Hitler y al nazismo. Por supuesto otra condición que había puesto Katherine, era poder también elegir a su compañero de reparto, éste iba a ser uno de los actores que más admiraba: Spencer Tracy, al que había visto 52 veces en Capitanes intrépidos, aquella película de marinos donde al final precisamente el personaje interpretado por el actor muere (qué bien, os he contado como termina la película). Después de que Manckiewicz los presentara, ella le comentó a parte al futuro director: “¿No es un poco bajo para mi?” “No te preocupes ,querida -le contestó él- ya se encargara de recortarte para que te pongas a su medida”.
Cuando se empezó a rodar The woman of the year (1942), que fue el título final de la película, Kahterine Hepburn estaba liada con George Steven, como he dicho antes, pero sin mucha pasión, no solo se había guiado por sus apetitos a la hora de recomendar al director, lo admiraba terriblemente, pero intuía que solamente sentía eso, admiración, nada más. Pero el desmoronamiento de la relación de la actriz con el director no era la única confrontación que se preveía en el rodaje. Lejos de lo que luego pasó, se veían venir encontronazos profesionales entre los dos actores principales. Hepburn y Tracy tenían distinta forma de enfocar la interpretación. Ella era partidaria del ensayo continuo y de estar buscando permanentemente la innovación, quería rodar muchas tomas de una misma escena, él en cambio era partidario de la improvisación y creía que cada nueva repetición hacía que se perdiera fuerza. En los ratos libres mientras ella estudiaba el guión una y otra vez, el se dedicaba a partir nueces (o beber) confiado en que la escena le saldría de forma instintiva. Y paradójicamente en la primera escena que ambos rodaron juntos a ella le tocó improvisar y a él, hacer el papel. Estaban en un decorado que era la réplica del Herald Tribune de Nueva York. En medio de la toma a ella se le cayó un vaso, instintivamente él le dio un pañuelo, ella empezó a limpiar, y el director no dejaba de rodar, Hepburn siguió limpiando como si tal cosa y fue Spencer el que se cargó la escena porque le dio por reír.catering hearburg 1
En los siguientes días el trato entre ambos fue amable pero glaciar, antes del rodaje Tracy había intentado tontear con ella, como hacía siempre con todas sus compañeras de reparto. Pero luego cambió, la verdad es que a los actores y a las actrices les debe ocurrir cosas rarísimas durante los rodajes y tiene que llegar momentos en los que aspectos de la persona que interpretan se meten en su carácter y viceversa. Spencer cambió y se convirtió en su personaje y estaba cabreado siempre. Exteriormente eso es lo que parecía, pero había que acercarse con un microscopio, a nivel de rodaje, para ver lo que estaba pasando, y es que todo el equipo se estaba dando cuenta de que las dos estrellas se estaban enamorando: Katherine Hepburn estaba hiperactiva y Spencer Tracy estallaba sin razón. A simple vista no parecía nada de eso, él se refería a la actriz como “La bajita” (supongo que se enteró del comentario que ella le hizo a Manckiewicz) ,pero también la llamaba “esa tipa”. Hasta que un buen día, los dos aparecieron como si hubieran firmado una tregua y por supuesto totalmente enamorados. Algo así estamos hartos de verlo todos los días, y es que la gente muchas veces tenemos un modo de evitarnos que se parece a la búsqueda y una forma de odiarnos que oculta la atracción.